martes, 24 de diciembre de 2013

HOMILIA DEL PAPA FRANCISCO EN LA MISA DE GALLO, NAVIDAD 2013

HOMILIA DEL  PAPA FRANCISCO EN LA MISA DE GALLO 
NAVIDAD 2013

1. «El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande» (Is 9,1).
Esta profecía de Isaías no deja de conmovernos, especialmente cuando la escuchamos en la Liturgia de la Noche de Navidad. No se trata sólo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor –y también dentro de nosotros– hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende:
el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver.
Caminar. Este verbo nos hace pensar en el curso de la historia, en el largo camino de la historia de la salvación, comenzando por Abrahán, nuestro padre en la fe, a quien el Señor llamó un día a salir de su pueblo para ir a la tierra que Él le indicaría. Desde entonces, nuestra identidad como creyentes es la de peregrinos hacia la tierra prometida. El Señor acompaña siempre esta historia. Él permanece siempre fiel a su alianza y a sus promesas. «Dios es luz sin tiniebla alguna» (1 Jn 1,5). Por parte del pueblo, en cambio, se alternan momentos de luz y de tiniebla, de fidelidad y de infidelidad, de obediencia y de rebelión, momentos de pueblo peregrino y de pueblo errante.
También en nuestra historia personal se alternan momentos luminosos y oscuros, luces y sombras. Si amamos a Dios y a los hermanos, caminamos en la luz, pero si nuestro corazón se cierra, si prevalecen el orgullo, la mentira, la búsqueda del propio interés, entonces las tinieblas nos rodean por dentro y por fuera. «Quien aborrece a su hermano –escribe el apóstol San Juan– está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos» (1 Jn 2,11).
2. En esta noche, como un haz de luz clarísima, resuena el anuncio del Apóstol: «Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11).
La gracia que ha aparecido en el mundo es Jesús, nacido de María Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino. Ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne. No es solamente un maestro de sabiduría, no es un ideal al que tendemos y del que nos sabemos por fuerza distantes, es el sentido de la vida y de la historia que ha puesto su tienda entre nosotros.
3. Los pastores fueron los primeros que vieron esta “tienda”, que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús. Fueron los primeros porque eran de los últimos, de los marginados. Y fueron los primeros porque estaban en vela aquella noche, guardando su rebaño. Con ellos nos quedamos ante el Niño, nos quedamos en silencio. Con ellos damos gracias al Señor por habernos dado a Jesús, y con ellos, desde dentro de nuestro corazón, alabamos su fidelidad: Te bendecimos, Señor, Dios Altísimo, que te has despojado de tu rango por nosotros. Tú eres inmenso, y te has hecho pequeño; eres rico, y te has hecho pobre; eres omnipotente, y te has hecho débil.
Que en esta Noche compartamos la alegría del Evangelio: Dios nos ama, nos ama tanto que nos ha dado a su Hijo como nuestro hermano, como luz para nuestras tinieblas. El Señor nos dice una vez más: “No teman” (Lc 2,10). Y también yo les repito: No teman. Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida.
Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es nuestra paz. Amén.


sábado, 21 de diciembre de 2013

MISA CERRO AZUL NAVIDAD 2013

SANTA MISA NAVIDAD:

SÁBADO 21 DICIEMBRE 2013
6.00 PM  CASA BLANCA 
8.PM CERRO AZUL 

SANTA MISA DOMINGO 22 DICIEMBRE: 
12 AM  CERRO AZUL
8 PM SANTA MISA DOMINICAL

MISA DE NOCHE BUENA, 24 DICIEMBRE
8PM CERRO AZUL (Misa de Navidad)

viernes, 6 de diciembre de 2013

HORARIO DE MISA CERRO AZUL 8 DICIEMBRE 2013

SANTA MISA SÁBADO 7 y 8 DE DICIEMBRE:

1.00 PM  CASA BLANCA (PRIMERAS COMUNIONES)
8.PM CERRO AZUL (VÍSPERAS DE LA INMACULADA)

SANTA MISA DOMINGO 8 DOMINGO: INMACULADA CONCEPCIÓN (PRIMERAS COMUNIONES)
10 AM  CERRO AZUL -PRIMERAS COMUNIONES-

8 PM SANTA MISA DOMINICAL

sábado, 2 de noviembre de 2013

HORARIO DE MISA Y ACTIVIDADES EN CERRO AZUL 2 Y 3 DE NOVIEMBRE

SANTA MISA SÁBADO 2 DE NOVIEMBRE:
5 PM CERRO AZUL (DIFUNTOS)
6.45 PM  CASA BLANCA 
8.PM CERRO AZUL (VÍSPERAS DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS)

SANTA MISA DOMINGO 3 DOMINGO: SEÑOR DE LOS MILAGROS EN CERRO AZUL
9 AM  CERRO AZUL (Celebrará el Obispo Monseñor Ricardo García) E INMEDIATAMENTE DESPUÉS INICA EL RECORRIDO PROCESIONAL DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS POR CERRO AZUL.
12 M REUNIÓN DE PADRES DE PRIMERA COMUNIÓN
3 PM CONCURSO DE CANTO MARIANO EN SAN VICENTE
8 PM SANTA MISA DOMINICAL

viernes, 18 de octubre de 2013

HORARIO DE MISAS PARROQUIA CERRO AZUL 19 y 20 de octubre

HORARIO ESPECIAL

Sáb. 19 de octubre

7.00pm  Casa Blanca (anexo)
7.00pm  Cerro Azul
9.00pm  Cerro Azul (Vísperas Señor del mar)

Domingo 20 de octubre:
11.00am   BENDICIÓN Y DEDICACIÓN DE LA IGLESIA DE SAN LUIS
12.00        Cerro Azul (fiesta Señor del mar)
  8.00 pm  Santa Misa y confesiones

Horario de confesiones

30 minutos antes de la santa Misa

Señor de los Milagros

PERÚ MORADO. EL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Hace pocos días hice una peregrinación al santuario del Señor de los Milagros. El lugar estaba abarrotado de peregrinos. No cabía un alfiler más. ¿Por qué tanta afluencia de peregrinos? El mes de octubre es un tiempo de gracia especial. El Perú se ha identificado con la devoción al Señor de los Milagros durante este período. La devoción crece. Incluso hermanos de otros países, razas, lenguas asumen la devoción al Cristo de Pachacamilla.
El Papa Juan Pablo II denominó este mes en el Perú como la cuaresma peruana. La razón de este calificativo es por la espiritualidad que supone seguir la devoción al Señor de los Milagros: oración, penitencia y obras de caridad. También el mismo Juan Pablo II percibió que los peruanos amamos la Cruz. En efecto, en los lugares más altos de nuestro país (edificios, montañas, colinas) luce la cruz.
El centro de la efigie es Cristo. El mensaje es claro: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su propio Hijo”. También en otro lugar: “El buen amigo da la vida por sus amigos”. La devoción tiene tal fuerza porque captamos que tanto es el amor de Dios que tomó la condición nuestra y compartió nuestra naturaleza, excepto el pecado. Esa es la fe cristiana, Dios que sale al encuentro del hombre. Le da la mano y se convierte en compañero de camino. Va al lado y no se desentiende de la historia personal y de la humanidad.
La imagen del Señor de los Milagros nos sintetiza la historia de la salvación. Esta es nuestra historia: Dios ha venido a salvarnos y “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”. Un devoto del Señor de los Milagros entonces vive su fe, camina con esperanza y se dona en la caridad. No es un mero sentimiento, es la gracia de Dios que fortalece la debilidad humana. Aprendemos de la imagen: dar la vida también por ideales nobles y por aquellos a quienes mejor queremos. Y si hay algo que no va bien, es la hora de la rectificación, del cambio, de la conversión.
Lo característico de esta devoción es el color morado; signo de la penitencia y sacrificios, de compartir los padecimientos de Cristo. El cristianismo es la religión de la cruz y resurrección. Para llegar a la alegría –resurrección- hay que pasar por la cruz. Los signos de la cruz se expresan a través del miedo al esfuerzo, al sacrificio, al dolor, a la enfermedad –evidentemente no hay que buscarlos- pero que cuando se presenten son para nosotros ocasión de encontrar un don y motivo de sentir la presencia de Dios. Las cosas buenas supone siempre cuesta arriba, ir contra corriente, hasta cierto sentido “es difícil”, pero satisfactorio. Colma de paz y alegría, el gozo verdadero.
La oración. El devoto del Señor de los Milagros entiende que su vida ya es un milagro. La oración es para un cristiano diálogo con Dios. Es apertura del corazón humano agradecido, compungido, para fortalecerse con la fuerza de Dios y la cercanía divina. Nunca está solo.
Apreciar la imagen del Señor de los milagros nos invita a crecer en la fe, esperanza y caridad. Es un momento particular para sacar fuerzas de la Cruz y compartir lo que Dios nos hace partícipes. No estamos solos. Todo pertenece a Él.  Cristo se ha hecho amigo y viene al lado nuestro. Todos los que acuden al Santuario del Señor van llevando gratitud y humildad. Las palabras más repetidas son gracias y perdón.

P. Arnaldo Alvarado S.
Apartado 69 – Cañete, Perú


miércoles, 25 de septiembre de 2013

La Iglesia como Madre

La Iglesia como madre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy vuelvo de nuevo sobre la imagen de la Iglesia como madre. Me gusta mucho esta imagen de la Iglesia como madre. Por esto he querido volver sobre ello, porque esta imagen me parece que nos dice no sólo cómo es la Iglesia, sino también qué rostro debería tener cada vez más la Iglesia, ésta, nuestra Madre Iglesia.
Desearía subrayar tres cosas, siempre mirando a nuestras mamás, todo lo que hacen, viven, sufren por los propios hijos, continuando con lo que dije el miércoles pasado. Me pregunto: ¿qué hace una mamá?
Ante todo enseña a caminar en la vida, enseña a andar bien en la vida, sabe cómo orientar a los hijos, busca siempre indicar el camino justo en la vida para crecer y convertirse en adultos. Y lo hace con ternura, con afecto, con amor, siempre también cuando busca enderezar nuestro camino porque bandeamos un poco en la vida o tomamos vías que conducen a un precipicio. Una mamá sabe qué es importante para que un hijo camine bien en la vida y no lo ha aprendido en los libros, sino que lo ha aprendido del propio corazón. ¡La universidad de las mamás es su corazón! Ahí aprenden cómo llevar adelante a sus hijos.
La Iglesia hace lo mismo: orienta nuestra vida, nos da las enseñanzas para caminar bien. Pensemos en los diez Mandamientos: nos indican un camino a recorrer para madurar, para tener puntos firmes en nuestro modo de comportarnos. Y son fruto de la ternura, del amor mismo de Dios que nos los ha dado. Vosotros podríais decirme: ¡pero son mandatos! ¡Son un conjunto de «no»! Desearía invitaros a leerlos —tal vez los habéis olvidado un poco— y después pensarlos en positivo. Veréis que se refieren a nuestro modo de comportarnos hacia Dios, hacia nosotros mismos y hacia los demás, precisamente lo que nos enseña una mamá para vivir bien. Nos invitan a no hacernos ídolos materiales que después nos hacen esclavos, a acordarnos de Dios, a tener respeto a los padres, a ser honestos, a respetar al otro... Intentad verlos así y considerarlos como si fueran las palabras, las enseñanzas que da la mamá para ir bien en la vida. Una mamá no enseña nunca lo que está mal, quiere sólo el bien de los hijos, y así hace la Iglesia.
Desearía deciros una segunda cosa: cuando un hijo crece, se hace adulto, toma su camino, asume sus responsabilidades, va por su propio pie, hace lo que quiere, y a veces ocurre también que se sale del camino, ocurre algún accidente. La mamá siempre, en toda situación, tiene la paciencia de continuar acompañando a los hijos. Lo que le impulsa es la fuerza del amor; una mamá sabe seguir con discreción, con ternura el camino de los hijos y también cuando se equivocan encuentra siempre el modo de comprender, de estar cerca, de ayudar. Nosotros —en mi tierra— decimos que una mamá sabe «dar la cara». ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que una mamá sabe «poner la cara» por los propios hijos, o sea, está impulsada a defenderles, siempre. Pienso en las mamás que sufren por los hijos en la cárcel o en situaciones difíciles: no se preguntan si son culpables o no, siguen amándolos y a menudo sufren humillaciones, pero no tienen miedo, no dejan de donarse.
La Iglesia es así, es una mamá misericordiosa, que comprende, que busca siempre ayudar, alentar también ante sus hijos que se han equivocado y que se equivocan, no cierra jamás las puertas de la Casa; no juzga, sino que ofrece el perdón de Dios, ofrece su amor que invita a retomar el camino también a aquellos de sus hijos que han caído en un abismo profundo; la Iglesia no tiene miedo de entrar en sus noches para dar esperanza; la Iglesia no tiene miedo de entrar en nuestra noche cuando estamos en la oscuridad del alma y de la conciencia, para darnos esperanza. ¡Porque la Iglesia es madre!
Un último pensamiento. Una mamá sabe también pedir, llamar a cada puerta por los propios hijos, sin calcular, lo hace con amor. ¡Y pienso en cómo las mamás saben llamar también y sobre todo a la puerta del corazón de Dios! Las mamás ruegan mucho por sus hijos, especialmente por los más débiles, por los que lo necesitan más, por los que en la vida han tomado caminos peligrosos o equivocados. Hace pocas semanas celebré en la iglesia de San Agustín, aquí, en Roma, donde se conservan las reliquias de la madre, santa Mónica. ¡Cuántas oraciones elevó a Dios aquella santa mamá por su hijo, y cuántas lágrimas derramó! Pienso en vosotras, queridas mamás: ¡cuánto oráis por vuestros hijos, sin cansaros de ello! Seguid orando, encomendando a vuestros hijos a Dios; Él tiene un corazón grande. Llamad a la puerta del corazón de Dios con la oración por los hijos.
Y así hace también la Iglesia: pone en las manos del Señor, con la oración, todas las situaciones de sus hijos. Confiemos en la fuerza de la oración de Madre Iglesia: el Señor no permanece insensible. Sabe siempre sorprendernos cuando no nos lo esperamos. La Madre Iglesia lo sabe.
Pues bien, estos eran los pensamientos que quería deciros hoy: veamos en la Iglesia a una buena mamá que nos indica el camino a recorrer en la vida, que sabe ser siempre paciente, misericordiosa, comprensiva, y que sabe ponernos en las manos de Dios.

Tarde deportiva Club Junior San Pedro

Sábado 28
Concentración frente a la parroquia de Cerro Azul
3 pm
Preparación para la copa Fénix Junior del día 05 de octubre

Te esperamos

La Iglesia es una

La Iglesia es una

En el Credo profesamos la fe en «la Iglesia, que es una». En efecto, la Iglesia es única y es en sí misma unidad, aunque esté esparcida por todo el mundo y haya muchas diversidades. Lo hemos visto en la reciente Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro: tantos rostros, tantas lenguas, tantos lugares de proveniencia, pero una sola Iglesia, como una gran familia, unidos como hermanos en una misma fe y esperanza, en la caridad y en los sacramentos, en el ministerio apostólico instituido por Cristo. ¿Vivimos así, o estamos encerrados en nosotros mismos o en nuestro propio grupo? ¿Nos preocupamos por los demás, aunque estén lejos? ¿Rezamos por ellos? A veces surgen tensiones y conflictos que hieren la unidad de la Iglesia, pero somos nosotros quienes las provocamos. Por eso hay que fomentar siempre la comunión en todos los ámbitos de la vida para crecer en la unidad que Dios nos da, y también para favorecer el camino ecuménico. Y, como esta unidad no es fruto de acuerdos humanos, sino obra del verdadero artífice, el Espíritu Santo, hemos de pedirla con perseverancia en la oración.
Papa Francisco 25.09.13

viernes, 13 de septiembre de 2013




Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

La escalera para llegar al Cielo
Santa Rosa de Lima decía que para llegar al Cielo la escalera es la cruz. En la Iglesia universal esta celebración tiene lugar el 14 de septiembre. Los peruanos tenemos aprecio a la santísima cruz. El papa Juan Pablo II hizo referencia a este hecho cuando visitó el Perú. Pues el vicario de Cristo vio en las cumbres de las montañas, en la cima de los cerros y edificios la cruz. En casi todos los lugares hay una cruz y está muy bien. Todos apreciamos la cruz porque es el árbol de la vida.
Todos los cristianos amamos la cruz porque allí murió Cristo por nosotros, por ti y por mí; nos compró a precio de su sangre. Él nos reconcilió con Dios. Tanto es el amor de Dios que llegó hasta el extremo de entregar su vida en la cruz. Cristo cumple su promesa de “no hay mayor amor, sino el amigo que entrega su vida por el amigo”. Él dio su vida en la cruz para salvarnos. Jesús nos ha reconciliado en la cruz.
Ahora me referiré a la cruz de cada día. Hay hechos en la vida que es difícil de entender. Se trata del misterio del dolor, de la enfermedad, del mal, del sufrimiento del inocente, de la pérdida de un familiar o amigos. Todo esto nos cuestionan muchos aspectos como: ¿Dios existe? Si existe ¿porqué sucede esto? ¿Dónde está Dios?. Con lo cual estos puntos hacen falta resolver bien cuando se presente. Es decir, se trata de encontrar sentido a todo ello. Decía el fundador de la logoterapia Victor Frankl: “hay mucha gente que tiene mucho como vivir, pero no siempre tiene un porqué vivir”. Es importante encontrar un sentido al misterio de mal. Pero cuando esto es ausente se repite lo que ya en los tiempos antiguos se consideró como “escándalo para los judíos y necedad para los paganos”. También hoy parece renovarse estas mismas actitudes.
Mucha gente tiene miedo al sacrificio, al esfuerzo, a dar un poco más de sí, a pensar en los otros. Esto ocurre porque falta un porqué y para qué vivir. Pero ¿cómo se presenta la cruz? La cruz más pesada es aquella de la injusticia, de la incomprensión, de la pérdida de un familiar o amigos, de la ingratitud, de la traición, de la indiferencia. Cuando experimentamos estos puntos sentimos deseos de venganza, de revancha, de odio. Pero nunca podemos devolver mal por mal. La violencia siempre engendra violencia. Si lo llevamos bien entonces hemos encontrado un porqué vivir.
Los cristianos disfrutamos de la vida y estamos felices. Pero nuestra alegría tiene su raíz en forma de cruz. No nos quedamos en la alegría del animal sano que cuando tiene todo está contento. La alegría cristiana es consecuencia de la generosidad. Tiene como fuente la cruz. Fruto de la abnegación hasta el extremo.
No buscamos la cruz, pero cuando se presenta la asumimos con garbo. Cuando nos toque llevar el peso enorme de la cruz no pidamos cuenta a Dios ni a nadie con el ¿por qué?. La pregunta que nos repetimos es: ¿por qué a mí? ¿por qué yo? Nuestra mente es limitada para entender el misterio del mal. Tenemos que saber que Dios no quiere el mal y si lo permite incluso del mal saca bien.
Cuentan de santa Teresa cuando era apenas una niña quiso viajar a tierras extrañas para padecer el martirio. Esta niña tenía gran deseo de derramar su sangre en testimonio de Cristo. Para el cristiano el martirio es fundamentalmente cotidiano. El cristiano tiene que llevar los distintos aspectos de la vida. Se trata de “soportar los alfilerazos y contradicciones de cada día”. Ese es nuestro lugar: lo ordinario.
Podemos amar la cruz y por tanto compartir el peso con Cristo. Acompañamos a Jesús en la cruz cuando hacemos nuestras responsabilidades, aunque no tengamos ganas; haciendo una obra de caridad; llevando con calma los imprevistos; estudiando o cumpliendo con nuestros compromisos y deberes, rechazando todo aquello que denigre nuestra dignidad personal y la de los demás.
También aceptamos la cruz soportando y sonriendo ante las palabras hirientes, los insultos; dejando pasar cosas insignificantes que surgen en la convivencia diaria; en el centro de trabajo saludando a quien no quieres ni verlo; llegando puntual al trabajo y trabajando bien; perdonando y pidiendo perdón ante los defectos propios y ajenos; escuchando a los amigos. Convivir no es fácil, supone aprender. Entonces diremos: Gracias Señor porque en mi cruz de cada día estamos tú y yo.
Atte,
P. Arnaldo Alvarado
Seminario Mayor de Cañete (PERÚ)
Jr. Unanue 300

arnaldo.alvar@gmail.com

viernes, 6 de septiembre de 2013

martes, 3 de septiembre de 2013

VIGILIA DE ORACIÓN POR LA PAZ EN SIRIA

Invitamos a todos los fieles y personas de buena voluntad asistir a la vigilia de oración por la paz el día sábado 07 de septiembre 8.00-10.30pm en la Parroquia de Cerro Azul.

sábado, 31 de agosto de 2013

jueves, 29 de agosto de 2013

Biografía de Santa Rosa de Lima

Rosa de Santa María, conocida en la Iglesia Universal como Santa Rosa de Lima, nace en la capital de Perú, denominada "Ciudad de los Reyes", el 30 de Abril de 1586 y fallece en la misma el 24 de agosto de 1617.
“Es la primera santa que antes de ser canonizada -sólo 54 años después de su muerte, en 1671- sería proclamada -cosa excepcional- patrona del Perú (1669), del Nuevo Mundo y de Filipinas (1670)”1.
Ella es la primera rosa que el continente americano ofrecía al Altísimo, el primer fruto de nuestra Iglesia que, nacida en Oriente, y extendida hacia Europa, recién llegaba a un territorio que le había permanecido oculto, pero que ya encerraba una riquísima historia y cultura que hasta hoy asombra al mundo entero.
En Lima se vivía la denominada “época dorada de la santidad”. Una constelación de santos tuvieron como escenario de vida esta ciudad: Rosa conoció a san Martín de Porres, y san Juan Masías, dominicos, fue confirmada en 1597 en Quives, Canta, por el segundo arzobispo de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo y oyó las predicaciones de san Francisco Solano y san Juan Masías. 

HORARIO DE MISA SANTA ROSA DE LIMA - CERRO AZUL

Jueves 29
9.00pm  Mísa de vísperas

Viernes 30
7.00pm  Santa Misa
8.00pm  Santa Misa de fiesta en Honor a Santa Rosa

HIMNO A SANTA ROSA DE LIMA

HIMNO A SANTA ROSA DE LIMA

CORO
GLORIA A TI ROSA BENDITA
DEL PERU RADIANTE ESTRELLA
FLOR DE LOS CIELOS MAS BELLA
QUE LA FLOR DE JERICO (bis)
Hollando con fe profunda
los placeres de este suelo,
desde joven en el cielo
tu corazón se fijó (bis)
Al suyo con lazo fuerte
Juntole su dulce esposo
y de su amor generoso
suavemente le inflamo (bis)
Virgen te aclaman los cielos;
virgen pura, el nuevo mundo;
ángel de Dios sin segundo,
el Perú te crió (bis)
En vano, límpido espejo,
Satanás quiso empañarte
nunca pudo derribarte,
porque en Dios tu alma se fió (bis)

sábado, 24 de agosto de 2013

CLUB JUNIORS SAN PEDRO

PROGRAMAS
Viernes 7.00-8.30pm El joven con Dios
Sábados 3.00-5.00pm Desarrolla tu talento (Deporte, excursiones, voluntariado)

Informes
P. Arnaldo Alvarado
arnaldo.alvar@gmail.com

sábado, 17 de agosto de 2013

HORARIO DE MISAS PARROQUIA CERRO AZUL

DE MAYO A DICIEMBRE

Lunes a sábado
8.00pm

Domingos:
12.00        Santa Misa con niños y familias
  8.00 pm  Santa Misa y confesiones

Horario de confesiones

30 minutos antes de la santa Misa


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