HORARIO DE MISAS PARROQUIA CERRO AZUL 19 y 20 de octubre
HORARIO ESPECIAL
Sáb. 19 de octubre
7.00pm Casa Blanca (anexo)
7.00pm Cerro Azul
9.00pm Cerro Azul (Vísperas Señor del mar)
Domingo 20 de octubre:
11.00am BENDICIÓN Y DEDICACIÓN DE LA IGLESIA DE SAN LUIS
12.00 Cerro Azul (fiesta Señor del mar)
8.00 pm Santa Misa y confesiones
Horario de confesiones
30 minutos antes de la santa Misa
viernes, 18 de octubre de 2013
Señor de los Milagros
PERÚ
MORADO. EL SEÑOR DE LOS MILAGROS
Hace pocos días hice una
peregrinación al santuario del Señor de los Milagros. El lugar estaba
abarrotado de peregrinos. No cabía un alfiler más. ¿Por qué tanta afluencia de
peregrinos? El mes de octubre es un tiempo de gracia especial. El Perú se ha
identificado con la devoción al Señor de los Milagros durante este período. La
devoción crece. Incluso hermanos de otros países, razas, lenguas asumen la
devoción al Cristo de Pachacamilla.
El Papa Juan Pablo II denominó
este mes en el Perú como la cuaresma peruana. La razón de este calificativo es
por la espiritualidad que supone seguir la devoción al Señor de los Milagros:
oración, penitencia y obras de caridad. También el mismo Juan Pablo II percibió
que los peruanos amamos la Cruz. En efecto, en los lugares más altos de nuestro
país (edificios, montañas, colinas) luce la cruz.
El centro de la efigie es
Cristo. El mensaje es claro: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su propio
Hijo”. También en otro lugar: “El buen amigo da la vida por sus amigos”. La
devoción tiene tal fuerza porque captamos que tanto es el amor de Dios que tomó
la condición nuestra y compartió nuestra naturaleza, excepto el pecado. Esa es
la fe cristiana, Dios que sale al encuentro del hombre. Le da la mano y se
convierte en compañero de camino. Va al lado y no se desentiende de la historia
personal y de la humanidad.
La imagen del Señor de los
Milagros nos sintetiza la historia de la salvación. Esta es nuestra historia:
Dios ha venido a salvarnos y “quiere que todos los hombres se salven y lleguen
al conocimiento de la verdad”. “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que
se convierta y viva”. Un devoto del Señor de los Milagros entonces vive su fe, camina con esperanza y se dona en la caridad.
No es un mero sentimiento, es la gracia de Dios que fortalece la debilidad
humana. Aprendemos de la imagen: dar la vida también por ideales nobles y por
aquellos a quienes mejor queremos. Y si hay algo que no va bien, es la hora de
la rectificación, del cambio, de la conversión.
Lo característico de esta
devoción es el color morado; signo de la penitencia y sacrificios, de compartir
los padecimientos de Cristo. El cristianismo es la religión de la cruz y
resurrección. Para llegar a la alegría –resurrección- hay que pasar por la
cruz. Los signos de la cruz se expresan a través del miedo al esfuerzo, al
sacrificio, al dolor, a la enfermedad –evidentemente no hay que buscarlos- pero
que cuando se presenten son para nosotros ocasión de encontrar un don y motivo
de sentir la presencia de Dios. Las cosas buenas supone siempre cuesta arriba,
ir contra corriente, hasta cierto sentido “es difícil”, pero satisfactorio.
Colma de paz y alegría, el gozo verdadero.
La oración. El devoto del
Señor de los Milagros entiende que su vida ya es un milagro. La oración es para
un cristiano diálogo con Dios. Es apertura del corazón humano agradecido,
compungido, para fortalecerse con la fuerza de Dios y la cercanía divina. Nunca
está solo.
Apreciar la imagen del Señor
de los milagros nos invita a crecer en la fe, esperanza y caridad. Es un
momento particular para sacar fuerzas de la Cruz y compartir lo que Dios nos
hace partícipes. No estamos solos. Todo pertenece a Él. Cristo se ha hecho amigo y viene al lado
nuestro. Todos los que acuden al Santuario del Señor van llevando gratitud y
humildad. Las palabras más repetidas son gracias y perdón.
P.
Arnaldo Alvarado S.
Apartado
69 – Cañete, Perú
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